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Mensajeros de la Paz
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[volver] In Memoriam: Vicente Ferrer, Carmen Herrero, Enrique Miret Magdalena y Sabino Fernández Campo13.10.2009
Durante 2009 la gran familia de Mensajeros de la Paz ha perdido dos destacados miembros: Don Enrique Miret Magdalena , y Don Sabino Fernández Campo, y dos grandes amigos y maestros de la solidaridad Vicente Ferrer y Carmen Herrero.
El pasado 26 de octubre fallecía Don Sabino, Conde de Latores, quien nos distinguió con su presencia como miembro del Consejo Rector de Mensajeros de la Paz durante varias décadas. El Padre Angel García, que además mantuvo una entrañable amistad con él y su viuda Doña Teresa Álvarez ofició una Misa en su Capilla ardiente en Madrid y concelebró su funeral en la catedral de Oviedo. Sabino Fernández Campo, conde de Latores, Caballero del Real Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias (Oviedo, 17 de marzo de 1918 - Madrid, 26 de octubre de 2009), era Teniente General del ejército español. Licenciado en Derecho por la Universidad de Oviedo, más tarde ingresó en el Cuerpo Militar de Intervención. Se formó en el Industrial College de Estados Unidos y se diplomó en Economía de guerra.
En 1977 fue designado por el rey, Juan Carlos I, Secretario General de la Casa de Su Majestad el Rey hasta 1993, siendo al mismo tiempo desde 1990, Jefe de la Casa del Rey. Fue profesor de la Academia de Intervención, miembro de honor de la Real Academia de Medicina de Asturias y León, de la Real Academia de Doctores de España, censor de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y académico correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. También formaba parte del Patronato de Honor de la Fundación para la Defensa de la Nación Española y ostentaba la Vicepresidencia de Honor del Club Palomar de Santander.
(Fuente: Wikipedia)
Sirvan de homenaje a su memoria estas palabras del Padre Angel, publicadas en el Diario ABC el 28 de octubre.
Don Sabino, el señor que nos sirvió
He pasado parte de la noche recordando tantas cosas vividas con Don Sabino: tantos actos públicos y tantos momentos íntimos. De una manera especial me vino a la memoria esa mañana en la Iglesia de San Bernabé de Madrid cuando ante mí, unió su alma y su vida en matrimonio –para siempre- a Maria Teresa. No se me olvida su mirada nerviosa, como un joven novio, cuando ella no llegaba, él que había mandado a tantos hombres, se rendía de amor ante una mujer; él que había tenido en sus manos el destino de un reino, sólo quería entonces tener entre las suyas a la de la mujer que Dios le estaba dando por esposa.
Ante el dolor de la pérdida de un amigo no es fácil resignarse. Jesús -indudablemente Dios, pero verdaderamente hombre- que acataba la voluntad del Padre pero se rebelaba contra lo que no entendía, como las enfermedades, la pobreza o el dolor, lloró ante la muerte de Lázaro. En este sentido recuerdo una preciosa frase de Don Sabino, ejemplo y síntesis de toda una vida cristiana; decía que con Dios siempre se puede hablar, que a veces te lleva la contraria, pero que al final Él siempre lleva la razón.
Hoy los medios de comunicación hablan de Don Sabino como un gran hombre de Estado, a que se consagró desde la moral y la ética; yo hoy quiero recordarle también como un hombre de Dios, un hombre de profunda Fe e intensa espiritualidad.
Don Sabino, además de Dios y los suyos, tuvo dos grandes tuvo dos profundas e inquebrantables devociones: la Corona y España, por las que consagró su corazón y su inteligencia, y a las que sirvió fielmente. Y al servirlas, nos sirvió a todos.
Siempre va a haber algo del Conde de Latores en todos los que le conocimos y le quisimos: ese hombre que fue consejero de muchos y amigo de todos. Él nos deja, ante todo y sobre todo, su ejemplo de lealtad, a la que por defenderla mantuvo siempre limpia de adulación, una lealtad que ejerció aún cuando su precio fuera el de la renuncia.
Y sobre todo su señorío. Para mí, para tantos, su nombre siempre estuvo unido al Don, incluso en momentos tan íntimos como en la confesión. Un “Don” que significaba respeto, admiración pero que no imponía distancia, sino cariño.
Gracias, Don Sabino, por dar tanto a España, por darnos tanto a todos.
En el silencio, que él honró como nadie, pido desde el corazón, un aplauso para una vida intachable.
Igualmente, vivimos con dolor el fallecimiento de Don Enrique Miret Magdalena, que se produjo el pasado lunes 12 de octubre en Madrid. El escritor, profesor, conferenciante y teólogo Enrique Miret Magdalena falleció el 12 de octubre en Madrid
Doctor en ciencias químicas, Miret Magdalena se orientó su actividad hacia la teología y la ética, asuntos sobre los que ha escrito más de 2.000 artículos en numerosas publicaciones y 20 libros. Entre sus obras destacan 'Amor y sexualidad', 'El nuevo rostro de Dios' y 'El catecismo de nuestros padres'.
Fue presidente de la Asociación progresista de Teólogos Juan XXIII, y vocal fundador de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, entre otros cargos. Fue profesor en la Universidad Pontificia de Salamanca y en la Universidad de Comillas. También fue director de la cátedra libre Pío XII en la Universidad Complutense de Madrid, además de presidente de la Asociación de Teólogos Juan XXIII,
Fue fundador, presidente nacional y vicepresidente para Europa de la Alianza Cristiana de Jóvenes de la YMCA y vocal directivo de la Fundación para la Renovación de la Escuela. También participó como invitado en algunas sesiones del Concilio Vaticano II.
Desempeñó el cargo de presidente de la Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa (COPYME) desde junio de 1978 hasta noviembre de 1979, puesto en el que cesó a petición propia. El 7 de diciembre de 1982 fue nombrado director general de Protección de Menores del Ministerio de Justicia, cargo que desempeñó durante cuatro años.
Miret Magdalena ha sido desde hace más de 20 años consejero y presidente honorario de la Asociación Mensajeros de la Paz.
(fuente: Europa Press y El País)
El Padre Angel ofició una Misa en su recuerdo el pasado 15 de octubre en la Iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid. Su recuerdo permanecerá siempre entre nosotros.
El Padre Angel habla sobre Don Enrique Miret Magdalena
Miret, amigo y maestro
No puedo, ni quiero, hablar ahora sobre si Enrique Miret Magdalena fue o no un gran teólogo. Recibo con profunda tristeza la noticia de su fallecimiento en El Líbano, celebrando el Día de la Hispanidad con las tropas españolas. En este momento sólo puedo, y quiero, decir que de él aprendí a amar más a Dios y a amar más a los hombres.
De él aprendí el respeto a otros credos y confesiones, a entender que nuestra Fe, siendo la verdadera, no era la única. De él aprendí que en el diálogo, no en la imposición, reside el valor de las opiniones y la fuerza de las creencias.
Yo, y muchos otros, aprendimos de lo divino -sin olvidarnos de lo humano- leyéndole en las paginas de Triunfo. Estoy seguro que casi todos los que hoy son obispos seguían sus artículos, al igual que lo hacía la gente de izquierdas, y tantos otros que en esos años tenían muy a gala no pisar las iglesias.
Miret Magdalena, desde la más exacta sencillez, supo ganarse el respeto de unos y otros, y con humildad absoluta aceptó las críticas, a veces crueles, de quienes más debieran haberle defendido. Aunque no todos, algunos obispos, como Don Gabino Díaz Merchán, aún siendo Presidente de la Conferencia Episcopal, le otorgó la confianza y el cariño de un amigo.
Recuerdo la primera vez que me invitó a comer a su casa. Yo pensaba que un teólogo debía ser un hombre solitario rodeado de libros. Efectivamente, me enseñó una extensísima y maravillosa colección de catecismos, pero de repente me vi en un comedor de una familia intensa e inmensa y con una esposa, Isabel, a la que dedicaba un amor exquisito. Eso fue hace muchos años. La última vez que compartí su mesa, hace muy poco tiempo, me emocionó ver como los suyos le atendían; con la ternura que se da a un niño y con el respeto que se debe a un patriarca.
Entre uno y otro almuerzo, he tenido la fortuna de haber vivido mucho con Miret Magdalena. Con él visité numerosos hogares de niños y residencias de mayores de Mensajeros de la Paz. En sus visitas siempre era cercano, con su voz dulce, infundía confianza en todos; sabía ganarse amigos.
Cuando un maestro, cuando un amigo, nos deja siempre se lleva algo nuestro con él, pero Enrique Miret Magdalena nos ha dejado mucho: el amor de un hombre bueno, la riqueza de un hombre sabio, y la certeza de un teólogo en que la muerte no es el final.
Que Dios le tenga en su Gloria,
Mensajeros de la Paz agradece públicamente las numerosas condolencias recibidas.
VICENTE FERRER
Estas dos muertes, se unen a la tristeza por el fallecimiento de Vicente Ferrer en la India ocurrida tras una larga enfermedad el pasado mes de junio.Vicente Ferrer fue no sólo un gran amigo de Mensajeros de la Paz, sino un modelo para nuestro trabajo y el de todos los cooperantes y ONG del mundo.
Mensajeros de la Paz presento la candidatura de Vicente Ferrer al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, que obtuvo en 1998.
El Padre Angel, que tuvo gran amistad personal con él y asistió a sus funerales en la India escribió estas palabras publicadas en el Diario La Razón el 19 de junio de 2009.
La solidaridad viste de luto.
Ha muerto Vicente Ferrer. España, la India, todo el mundo, llora su pérdida. Vicente Ferrer, ha sido sin duda alguna, uno de los hombres más importantes que ha dado el S XX. En Mensajeros de la Paz también sentimos su ausencia, aunque en el fondo de nuestro corazón damos gracias a Dios. Gracias por su ejemplo de entrega, gracias por haber formado parte de nuestras vidas, gracias por el honor inmenso de su amistad. Y sobre todo, damos las gracias por haberlo puesto en el camino de más de dos millones y medio de personas en la India a los que ha mejorado sus condiciones de vida y ha dado una esperanza para el futuro.
El prefacio de la Misa de Difuntos dice “la vida de los que en Ti creemos, Señor, no termina, se transforma”. Vicente Ferrer fue un hombre de Fe. Creía profunda y firmemente en la Providencia de Dios y en las acciones buenas de los hombres. Su vida se ha transformado en hospitales, escuelas, pozos de agua limpia, campos fértiles, viviendas dignas. Y su vida ha transformado millones de otras vidas condenadas al olvido y la miseria.
Escribo estas líneas casi al pide de la escalerilla de un avión que me llevará a sus funerales en su querida India, la tierra que con él vio repetirse el milagro de los panes y los peces. La última vez que estuve allí, hace dos meses y medio, fue para despedirme de él. Mientras le administraba la Extremaunción, a pesar de lo gravísimo de su estado, durante unos segundos me miró. Lo que me dijo con los ojos quedará para siempre entre Dios, Vicente, y yo. Ahora toca la despedida definitiva.
Vicente Ferrer, el infatigable luchador contra la pobreza, descansa ya en paz. Descansa su cuerpo delgado, debilitado por las enfermedades tropicales, el trabajo intenso, y los años; un cuerpo gastado de dar y de darse a los demás. Pero creo que su espíritu va a seguir eternamente sin dar tregua a la injusticia, al dolor, a la ignorancia, a la enfermedad. Desde hoy los intocables de la India, y todos los pobres del mundo, tienen a un ángel que desde el Cielo seguirá velando por ellos, como lo hizo en la tierra.
Vicente Ferrer, admirado amigo, desde donde estas, ruega por nosotros.
Padre Ángel García
Presidente Asociación Mensajeros de la Paz
CARMEN HERRERO
Por último, debemos tener un recuerdo muy especial para una gran mujer que también se nos fue en 2009: Doña Carmen Herrero Garralda, presidenta de Nuevo Futuro y “madre”de miles de niños sin hogar.La actividad social de Carmen Herrero ha estado muy unida a Mensajeros de la Paz desde sus inicios, y durante más de 30 años ambas organizaciones han colaborado en proyectos conjuntos.
En su memoria el Padre Angel escribió estas líneas publicadas en el diario ABC el 22 de mayo.
Querida e inolvidable Menchu
Hace apenas dos meses abracé a Carmen Herrero por última vez. Fue en un homenaje que recibía en Oviedo. En algunos momentos muchos paladeamos un sabor agridulce. Veíamos, y sentíamos en el corazón, su deterioro físico, pero pensábamos que su lucidez intelectual y sobre todo, la fuerza de su espíritu iban a sostenerla siempre. No ha podido ser.
El poder de su mirada, su energía, obraban el milagro eclipsar sus arrugas, su pulso tembloroso, la flaqueza de sus piernas, y como a la Virgen, nos parecía como si gozara de juventud eterna. Se me figuraba entonces ver ante mí a esa Carmen Herrero, incansable y llena de vida, que vi por primera vez hace más de 40 años.
Carmen Herrero y yo nos conocimos en el edificio que hoy alberga el Hotel Reconquista, cuando era el antiguo hospicio de Oviedo. Ahora es un sitio hermoso, lleno de calor y hospitalidad con espléndidos muebles y alfombras de nudo. Entonces no era así, ¿verdad Carmen?. Aquel era un lugar triste, frío y húmedo, no había ni agua caliente, ni calefacción. Los niños huérfanos, eran seres estigmatizados, que se reconocían por la calle por su vestido, por su mandilón azul, por su corte de pelo al cero y por sus ojos sin brillo. Muchas veces eran señalados con el dedo.
Entonces Carmen no hizo más que seguir el impulso de su corazón, y sacarlos de allí para que vivieran en casas como los otros niños, fueran al colegio como los otros niños y que como los demás, supieran que tenían un hogar al que pertenecían, donde pudieran querer y sentirse queridos.
Carmen fundó esa gran familia de Nuevo Futuro. Fue una pionera; una de las primeras mujeres que quiso cambiar la situación de los niños sin familia, de su abandono en las calles, de su hacinamiento en los internados de entonces, de la soledad de los hijos de los presos. No sólo quiso hacer cambios en aquellos hospitales y orfanatos, sino transformar los internados en acogimientos.
Carmen Herrero ha sido más –es más- que la fundadora y presidenta de Nuevo Futuro: ha sido la madre, la matrona, de miles de niños en el mundo
Yo no sé si la harán santa. Pero yo si me atrevo a decir en nombre de muchos de los que la conocieron y quisieron, que era casi lo mismo, que casi no hace falta gastar dinero en causa de beatificaciones, ni de probar milagros después de muerta, porque ella ya los hizo en vida.
Carmen Herrero luchó toda su vida a favor de la igualdad, la educación y la vida de los niños más vulnerables. Y consiguió siempre , con firmeza y una sonrisa, implicar en su lucha a amplios sectores sociales, de arriba a abajo, o al revés; desde la Casa Real hasta las casas más llanas.
¡Que Dios te bendiga y que la Santina de Covadonga proteja a tus niños, a tus hogares, y a todos nosotros, querida e inolvidable Menchu.!
Padre Angel García
Presidente y Fundador de la Asociación Mensajeros de la Paz
En Mensajeros de la Paz agradecemos a Dios y a la Vida el haber puesto en nuestro camino a estas 4 grandes personas, el haber contado con su amistad y consejo y el haber podido aprender de ellos.
Descansen en Paz
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